La informática, asociada a las personas y a sus derechos, tanto personales como patrimoniales, se nos manifiesta como un fenómeno social de primera necesidad.
La integración de la tecnología computacional y las telecomunicaciones, así como la posibilidad de navegar entre los miles de servidores instalados a lo largo y ancho del planeta, ofrecen hoy una infinidad de alternativas, entre otras celebrar negocios jurídicos por medio o con ocasión de los sistemas informáticos.
La relación entre el dinero y las computadoras será cada vez más amplio y refinado, todo gracias al desarrollo y auge tecnológico computacional.
En tal sentido la economía de todos los países progresivamente, se han insertado al mundo informático, toda la humanidad dirige su vida hacia un mundo nuevo, diferente, y la banca no es la excepción, por ello, esta invirtiendo miles de millones de dólares y así lograr lo que se ha dado por denominar el banco del ciberespacio quien dominará el dinero del siglo XXI.
Pero esta situación acarrea consecuencias jurídicas, nuevas disposiciones que van a regir primero nacional y luego internacionalmente, ya que este futuro banco o red estará conectado internacionalmente y de su uso o abuso surgirán nuevos delitos como consecuencia de la era electrónica.
Todo este panorama, no es un futuro deseado, se trata más bien de una realidad inminente que se nos aproxima, impulsada por la voluntad decidida de las autoridades comunitarias.
Se vaticina la llegada de un día, no muy lejano, en que como presupuesto necesario para operar comercialmente, en el marco de la comunidad, se nos impongan cambios normativos en nuestro ordenamiento.
La integración de la tecnología computacional y las telecomunicaciones, así como la posibilidad de navegar entre los miles de servidores instalados a lo largo y ancho del planeta, ofrecen hoy una infinidad de alternativas, entre otras celebrar negocios jurídicos por medio o con ocasión de los sistemas informáticos.
La relación entre el dinero y las computadoras será cada vez más amplio y refinado, todo gracias al desarrollo y auge tecnológico computacional.
En tal sentido la economía de todos los países progresivamente, se han insertado al mundo informático, toda la humanidad dirige su vida hacia un mundo nuevo, diferente, y la banca no es la excepción, por ello, esta invirtiendo miles de millones de dólares y así lograr lo que se ha dado por denominar el banco del ciberespacio quien dominará el dinero del siglo XXI.
Pero esta situación acarrea consecuencias jurídicas, nuevas disposiciones que van a regir primero nacional y luego internacionalmente, ya que este futuro banco o red estará conectado internacionalmente y de su uso o abuso surgirán nuevos delitos como consecuencia de la era electrónica.
Todo este panorama, no es un futuro deseado, se trata más bien de una realidad inminente que se nos aproxima, impulsada por la voluntad decidida de las autoridades comunitarias.
Se vaticina la llegada de un día, no muy lejano, en que como presupuesto necesario para operar comercialmente, en el marco de la comunidad, se nos impongan cambios normativos en nuestro ordenamiento.
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