Según Sanguino, con la reconversión se permitirá eliminar el impacto inflacionario por efecto del redondeo.
Pero suponer que el problema se resuelve emitiendo monedas fraccionarias para realizar los pagos exactos, no parece correcto. Ya que el redondeo puede deberse a la insuficiente e inadecuada dotación de monedas y billetes, sobre todo de baja denominación. Además se sostiene que la fijación de los precios puede ser afectada por las denominaciones existentes y su escasez relativa, dado que también causa costos trasnacionales a los vendedores.
Por otra parte según Sanguino, uno de los objetivos y metas precisas de la reconversión monetaria, es la reducción del número de billetes Per cápita, para que en el corto plazo se disminuya el costo de la emisión monetaria, y además adecuarla a los estándares Internacionales, entre 12 y 16 unidades por persona.
Pero en ningún momento explica por qué dichos estándares internacionales convienen a Venezuela, ni menciona los estándares Internacionales de monedas Per cápita. Tampoco explica el procedimiento para alcanzar dicha meta.
A esto se le suma que dado que el efectivo es indispensable para realizar transacciones al detal, sobre todo en un país donde más de la mitad de los habitantes no tienen cuentas bancarias. Por esta razón el número de billetes Per cápita no depende tanto del BCV como del resto del sector público. Suponiendo que la evolución de los agregados monetarios sea similar en enero del 2008 ni en enero del 2009 a la observada desde enero del 2005 hasta la fecha, el monto en bolívares en monedas y billetes podría incrementarse entre 30% y 50% por año. Teniendo en cuenta que las tazas de crecimiento de la población estimadas por el INE para 2007 y 2008 son 1,67% y 1,64%, respectivamente, puede verificarse que será imposible alcanzar los estándares internacionales de 12 a 16 billetes Per cápita.
Pero suponer que el problema se resuelve emitiendo monedas fraccionarias para realizar los pagos exactos, no parece correcto. Ya que el redondeo puede deberse a la insuficiente e inadecuada dotación de monedas y billetes, sobre todo de baja denominación. Además se sostiene que la fijación de los precios puede ser afectada por las denominaciones existentes y su escasez relativa, dado que también causa costos trasnacionales a los vendedores.
Por otra parte según Sanguino, uno de los objetivos y metas precisas de la reconversión monetaria, es la reducción del número de billetes Per cápita, para que en el corto plazo se disminuya el costo de la emisión monetaria, y además adecuarla a los estándares Internacionales, entre 12 y 16 unidades por persona.
Pero en ningún momento explica por qué dichos estándares internacionales convienen a Venezuela, ni menciona los estándares Internacionales de monedas Per cápita. Tampoco explica el procedimiento para alcanzar dicha meta.
A esto se le suma que dado que el efectivo es indispensable para realizar transacciones al detal, sobre todo en un país donde más de la mitad de los habitantes no tienen cuentas bancarias. Por esta razón el número de billetes Per cápita no depende tanto del BCV como del resto del sector público. Suponiendo que la evolución de los agregados monetarios sea similar en enero del 2008 ni en enero del 2009 a la observada desde enero del 2005 hasta la fecha, el monto en bolívares en monedas y billetes podría incrementarse entre 30% y 50% por año. Teniendo en cuenta que las tazas de crecimiento de la población estimadas por el INE para 2007 y 2008 son 1,67% y 1,64%, respectivamente, puede verificarse que será imposible alcanzar los estándares internacionales de 12 a 16 billetes Per cápita.
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